- Un discípulo de Jesucristo -

Filipenses 1:14.-Gracias a mis cadenas, ahora más que nunca la mayoría de los hermanos, confiados en el Señor, se han atrevido a anunciar sin temor la palabra de Dios.


INTRODUCCIÓN

Uno llega a enterarse de que alguien se ha convertido al cristianismo, por dos razones fundamentales:

  • Porque lo dice
  • Porque se le nota

Cuando uno llega a una empresa cualquiera que sea y observa el personal que allí trabaja, nota inmediatamente quiénes trabajan comprometidos y quiénes lo hacen por necesidad, puesto que los comprometidos obran como si fueran dueños de la Empresa, y tratan al cliente en una forma bastante amigable, tratando de que ese cliente se sienta satisfecho con el servicio que se le presta, mientras que quien lo hace por necesidad se comporta de una manera poco amistosa, y no se le ve interés por resolver las necesidades del potencial cliente.


El Señor nos dice que no debe haber contentamiento solo con escuchar la palabra de Dios, sino que se debe llevar a la práctica, y es así como llegamos a identificar al igual que en las Empresas a los cristianos comprometidos y a los cristianos por necesidad, puesto que los comprometidos tratan de imitar a Jesucristo y su sello distintivo es el amor, mientras que los necesitados, son todos aquellos que llegaron a engrosar las filas del cristianismo, tratando de solucionar sus problemas, y allí tratan de estar firmes hasta que consiguen su objetivo, y luego se enfrían. Al actuar en esta forma no hay amor en sus acciones, sino interés.


En este sermón veremos lo que el Señor nos quiere hablar a este respecto, y podremos comprobar cómo con nuestro comportamiento podemos hacer que las personas por duras que parezcan fijen su mirada en el Señor y se conviertan a él sin importar las dificultades  que puedan aparecer por esta razón.


Para desarrollar la palabra que Dios ha puesto en  mi corazón para compartir, en el día de hoy, he dividido el sermón en tres capítulos que miraremos a continuación:

I- DIFERENTES CLASES DE TESTIMONIO.-

 1- Con la mirada puesta en el hombre.-

En nuestro caminar cristiano encontraremos personas que como dijimos al comienzo, nos darán a conocer que son cristianos, porque con sus palabras así lo expresan, pero fácilmente nos daremos cuenta de ellos viven según las circunstancias, y hay intereses particulares presentes en su comportamiento, y esto saldrá a flote por las siguientes razones:

2- Les interesa el concepto de los hombres.-

Son personas que no se muestran como son verdaderamente, sino que buscan su propio beneficio, y su atención está puesta mas en el qué dirán de la gente, que en su crecimiento espiritual.


Este grupo de personas nos lo anuncia el Señor en su sabia palabra cuando leemos:
Mateo 23:38.- Así también ustedes, por fuera dan la impresión de ser justos pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad.
Estas son personas que hablan mucho pero actúan poco, y su actuar no es armónico con lo que hablan, pues tienen un corazón vacío, y solo tratan de mostrar algo que no son:


ILUSTRACIÓN.-

Hay un cuento francés que nos relata, que en una ocasión bajaban por una calle empedrada, dos toneles o barriles, y uno de ellos hacía mucho escándalo o ruido, mientras que el otros era bastante silencioso, y la gente muy curiosa, corrió al final de la calle para ver porqué la diferencia de sonidos, y encontraron que el barril que hacía mucho ruido estaba vacío, mientras que el que se mostraba silencioso estaba lleno de vino.


Al igual que ocurre con estos barriles del cuento, pasa con las personas, y es muy común observar que las personas vacías son las que mas hablan, pues tratan con su habladuría de mostrar algo que no tienen.


Este tipo de gente es generalmente aduladora, es decir que hablan a otros palabras dulces al oído, pero que no son sentidas, sino inventadas, tratando de obtener propio beneficio.


Judas 16.- Estos individuos son refunfuñadores y criticones; se dejan llevar por sus propias pasiones; hablan con arrogancia y adulan a los demás para sacar ventaja

3- Les interesa la figuración y el ser importantes.-

Mateo 6:1.- Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de la gente para llamar la atención. Si actúan así, su Padre que está en el cielo no les dará ninguna recompensa.


Estas personas siempre están a la cacería de los aplausos, de el reconocimiento de los hombres, y por lo tanto procuran hacer obras delante de los demás, pero con el objetivo de ser vistos para que sean admirados y elogiados por la boca humana. Generalmente estas personas se creen autosuficientes, y por lo tanto no dependen de Dios, sino de sus propias fuerzas, dándose el hecho de que siempre van delante de Jesús.


Creo que en todas las actividades encontramos este tipo de testimonio, inclusive y también muy frecuente en las iglesias cristianas, donde encontramos cristianos que les interesa sobremanera el concepto que de él tenga el pastor y sus hermanos, y lo que busca realmente es figuración en la comunidad, pero no por amor, sino por interés personal.

4- Indecisos.-

Son aquellas personas que llamamos variables, que hoy se comportan de una manera y mañana están totalmente cambiados, como si tuvieran una doble personalidad.


Estos son los que el Señor llama tibios, puesto que no tienen una definida forma de ser cristiana, sino que hoy se ven muy cerca de Dios  y mañana se les observa alejados totalmente.


Dudan frecuentemente para tomar cualquier decisión, y lógicamente por esta razón sus decisiones son generalmente tardías, puesto que ocupan gran parte del tiempo pensando en decidirse.


En momentos de gran dificultad, salen derrotados con gran facilidad, puesto que su fe no existe, y son como los que el Señor define en:
Santiago 1:6-7.- Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento. Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor; es indeciso e inconstante en todo lo que hace.


Este tipo de testimonio, es que se ajusta a la creencia de que seguir a Cristo  es solo hablar de él.

5- Con la mirada puesta en Dios.-

 Estos son los cristianos que reconocen la soberanía de Dios, y aceptan con agrado todo lo que él permite en sus vidas. En Pablo encontramos un magnífico ejemplo, pues lo observamos cuando escribió esta carta a los filipenses, que se encontraba en la cárcel, pero no se nota en él ninguna tristeza ni depresión, sino que por el contrario, se muestra gozoso reconociendo que esta situación era permitida por Dios para bien del Evangelio.


Filipenses 1:12.-
Hermanos, quiero que sepan que, en realidad, lo que me ha pasado ha contribuido al avance del Evangelio.


Como buenos cristianos, están en permanente comunicación con el Señor, y así, cualquier paso que intenten dar, es primeramente consultado con el Señor, por lo que convierten a Dios como su principal consejero, poniendo su total confianza en él.


Cuando se obra de manera diferente, lo mas seguro es que las cosas salgan muy contrario  a lo que se espera, mientras que estando siempre bajo la voluntad de Dios, asegura éxito en cualquier tarea que se proponga la persona, y siempre será el Señor quien va delante del cristiano, y no detrás como ocurre con lo que han puesto primeramente la mirada en el hombre.


Es fácil identificar este tipo de testimonio, porque con toda seguridad encontraremos algunas de estas características:

  • Hacen la voluntad de Dios
  • Anteponen los intereses de Dios a los intereses personales
  • Mantienen la fe en los momentos más difíciles
  • Hablan con lenguaje positivo y optimista
  • Viven gozosos en todo momento

Es importante recordar que el Señor nos muestra en su palabra que los resultados de un corazón entregado el Señor son notorios, y por eso encontramos en su palabra estos dos versículos que nos sirven para identificar gratamente a estas personas:


Lucas 6:45.- El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca.


Mateo 7:16.17.-
Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los cardos? Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo.

II- RESULTADOS DE UN BUEN TESTIMONIO.-

 Practicar las enseñanzas de Dios, implica seguir a Cristo, y este hecho genera un buen testimonio, lo que igualmente da los siguientes resultados:

1- Seguridad.-

La persona que vive la palabra de Dios, llega a conocer que en todo momento estará asistido por el señor, en todo lo que emprenda, de manera que ya no habrá temores, puesto que es conciente y cree en la palabra de Dios cuando él dice muchas veces “No temas porque yo estoy contigo”

2- Gozo.-

Cuando Pablo escribió esta carta, se encontraba lleno de gozo, lo que le permite invitar a regocijarse, tal como lo hace en el capítulo 4  versículo 4 de esta misma carta. Y es que necesariamente, quien lleva una verdadera vida cristiana debe vivir en una permanente experiencia gozosa.


Aquí es donde detectamos la diferencia entre un verdadero cristiano, y uno que no lo es, o que siéndolo no se ha comprometido al 100% con el Señor, pues el verdadero cristiano es maduro espiritualmente y equilibrado en su comportamiento, mientras que el que no lo es, es presa de la depresión continuamente, y se nota mas tristeza que  alegría en su rostro, y el que es practicante a medias, además de faltarle madurez espiritual, toca con el fanatismo.

3- Obediencia.-

Para el cristiano comprometido y por ende de buen testimonio, los mandatos del Señor, no son una obligación, sino una identificación, que le lleva a cumplirlos, sin tener que hacer esfuerzo, ni porque se sienta obligado a hacerlo.


1 Juan 5:3.- En esto consiste el amor a Dios: en que obedezcamos sus mandamientos. Y estos no son difíciles de cumplir.

ILUSTRACIÓN.-
Cuando yo practicaba la religión católica, iba a misa porque lo consideraba una obligación, mas ahora que tomé la decisión de seguir a Cristo por encima de cualquier religión, voy a congregarme en el templo, no porque me sienta obligado, sino porque me agrada alabar al Señor y expresarle mi gratitud por todos los beneficios que he recibido de él.

4- Intimidad con el Señor.-

El Señor nos asegura que si somos fieles a su voluntad, nos convertimos en sus amigos, y siendo amigos de Dios, llegamos a tener intimidad con él, puesto que nos acercamos lo suficiente para conocerle mejor.


Juan 15:14.- Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.

5- Prosperidad.-

 El Señor afirma repetidamente que todo aquel que cumpla fielmente con los mandamientos dados por Dios:

  • No será avergonzado jamás.
  • Será puesto como cabeza y no como cola
  • Será prosperado en todo lo que emprenda.

Salmo 1:1-3.- Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella.


Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera.

6- Fortaleza.-

 El cristiano con fortaleza, difícilmente puede ser vencido por Satanás, pero hay que recordar que esta fortaleza la da es Dios mismo, por lo que es necesario estar ligado a él íntimamente, o sea que se debe estar refugiado en él, y para que esto se de, debe existir una permanente comunión con el Señor.

III- EL VERDADERO DISCIPULADO.-

Discípulo es la persona que aprende una doctrina, ciencia o arte bajo la dirección de un maestro.


El señor no está buscando personas que le den el tiempo que les sobra, o las tardes libres o los fines de semana. El busca personas de entrega total a él, o sea aquellas que coloquen en primer lugar a Dios por encima de todo.


El necesita personas dispuestas  a negarse a si mismos y a seguirle a él por el camino que vino a enseñarnos.


Las condiciones que el Señor ha colocado para un verdadero discipulado son:

1- Un amor total por el Señor Jesucristo.-

 Lucas 14:26.- Si alguno viene a mi y no sacrifica el amor  a su padre y a su madre,  a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y aún a su propia vida, no puede ser mis discípulo.

Esto quiere decir que ante toda debe estar Dios en primer lugar.

2- Una Negación del yo

      Mateo 16:24.- Luego dijo Jesús a sus discípulos: Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a si mismo, tomar su cruz y seguirme.


Es necesario dejar los egoísmos y pensar primero en Dios y después en uno mismo.

3- Una vida con fruto en Jesucristo.-

 Juan 15:8.- Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.


Entregados a la obra evangelizadora, necesariamente habrá frutos en nuestra vida.

4- Un amor por todos los que pertenecen a Jesucristo.-

 Juan 13:35.- De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros.

5- Permanencia continua en su palabra.-

 Juan 8:31.- Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos.

6- Renunciar a todo por seguir a Cristo.-

 Lucas 14:33.- De la misma manera, cualquiera de ustedes  que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo.


Los bienes que se tienen deben ser entendidos como bienes de propiedad de Dios, por lo que cada uno de nosotros somos simplemente administradores.


Lo malo no es el dinero, sino el amor al dinero.


CONCLUSIÓN.-
Es indispensable que haya un cambio en nuestras vidas, y esto solo lo puede hacer el Señor Jesucristo, de tal forma que se debe entregar todo a él. Además el cambio debe ser interior y no solo exterior, por lo que se hace necesario que Cristo entre a nuestro corazón, y permanezca en nosotros. Pero él no lo va a hacer sin nuestro permiso, por lo que es imperativo invitarlo a que tome nuestra vida y la transforme como él quiera.
Apocalipsis 3:20.- Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.

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