La oración es la mas efectiva acción que tenemos para comunicarnos con el Señor. Son varias las menciones que tenemos en la palabra de Dios acerca del porqué debemos orar, y solamente citaré algunas, que servirán de luz para ver con claridad su verdadera importancia, y el valor que tiene.
Efesios 6:18.- Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en la oración por todos los santos.
Santiago 5:13.-Está afligido alguno entre ustedes? Que ore. Está alguno de buen ánimo? Que cante alabanzas. Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la Iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si has pecado, su pecado se le perdonará. Por eso confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz.
En nuestra vida, tenemos muchas veces problemas de comunicación ocasionadas por las empresas prestadoras del servicio, de tal forma que en determinadas oportunidades nuestra línea telefónica ha quedado desconectada del resto del mundo, por razones ajenas a nosotros. Con el Señor esto no pasa jamás, ya que como dijimos antes El está atento a nuestras oraciones las 24 horas del día y todos los días del año, y cuando el teléfono que nos pone en línea con el Señor se bloquea, es solamente por nuestra culpa y no por el Señor. Haciendo ejemplo con los avances tecnológicos de nuestra era, nosotros podemos hablar con Dios como hablando por celular, es decir desde cualquier sitio, a la hora que sea, sin interferencias y sin que se nos agote la batería.
Debemos entonces orar porque Dios así lo quiere, y porque a El le gusta recibir nuestras oraciones.
Proverbios 58:9.- Llamarás, y el Señor responderá: pedirás ayuda, y él dirá "Aquí estoy" .
Proverbios 15:29.- El Señor se mantiene lejos de los impíos, pero escucha la oración de los justos.
Podríamos citar muchos versículos mas que hacen alusión a la oración, pero lo que debe quedar claro es que es un medio instituído por Dios para que nosotros podamos comunicarnos con él. Es nuestro teléfono rojo. Solo basta descolgarlo y el Señor está atento a nuestra voz. Claro que si estamos en pecado, somos nosotros los que ponemos interferencias en la comunicación, pues el Señor dice en su palabra que El está siempre atento a escucharnos, pero que nuestras iniquidades hacen que el rostro del Señor se oculte para no escuchar.