- La Palabra tiene PODER -

Hemos oído siempre un adagio popular que dice que hay que contar hasta diez antes de hablar; pues bien esto en realidad se debería poner en práctica y así evitar tantas palabras necias, que después de pronunciadas ya no se pueden recoger, y sabiendo que esas palabras llevan poder, y que en el cielo hay un registro de todas las palabras, se debería tomar conciencia y pensar mas y hablar menos. Por algo Dios nos dice en su palabra que el que habla mucho, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua. Ahora bien como de la abundancia que hay en el corazón, de eso se habla, se puede concluír que es importante e imperativo hacer una limpieza en el corazón, y dejar que Cristo entre y gobierne todo ese espacio, para que lo que se refleje sea solamente el fruto del Espíritu Santo, que está detallado en Gálatas 5:22-23, teniendo desde entonces muchas palabras positivas, amorosas, misericordiosas etc., y seguir el sabio consejo dado por Dios en Eclesiastés 5:2-3.-"No te apresures ni con la boca ni con la mente, a proferir ante Dios palabra alguna; él está en el cielo y tu estás en la tierra. Mide pues tus palabras. Quien mucho se preocupa tiene pesadillas, y quien mucho habla dice tonterías."

Es tan delicado este tema que en la Biblia encontramos todo un capítulo dedicado a él, el cual ustedes lo pueden leer y meditar en Santiago 3.

Podríamos pensar con el ánimo de ilustrar este asunto, que uno dejara caer una pluma por cada palabra necia que dijera en un día, y al otro día tratar de recoger esas plumas, para remediar lo dicho. Lo mas seguro es que al regresar a los sitios donde se dijeron esas palabras, ya no exista ninguna pluma, porque seguramente se las llevó el viento. Esto es precisamente lo que lleva a pensar que después de dichas las palabras, ya no se pueden recoger, y si hicieron daño, es mas grave la cosa aún. Pero si las palabras son positivas, pues no hay por qué recogerlas, porque al fin y al cabo se desea que ellas se hagan realidad, y con toda seguridad se harán realidad si se dicen con fe y confianza. Las palabras tienen poder, o destructivo o constructivo, pero lo tienen.