Pasaje Bíblico:
Mateo 21:22.- Si ustedes creen, recibirán todo lo que pidan en oración
I-INTRODUCCIÓN.-
Una de las acciones mas nombradas en la Biblia es la oración, y son varias las veces que el Señor Jesucristo nos invita a hacerlo, y nos promete que a través de ella podemos hacer realidad nuestras peticiones.
Seguramente muchos de ustedes se preguntarán ahora, ¿porqué hay cosas que he pedido en oración creyendo, y no las he recibido aún, cuando según esta palabra debería haberse cumplido?
Vamos en esta tarde a desarrollar este tema que es bastante interesante, y que nos despejará muchas dudas a este respecto. Porque si algo podemos tener cierto es que Dios cumple lo que promete, por lo que debe haber alguna razón por la cual no se recibe, pero no es por incumplimiento de Dios, sino por causas ajenas a él, que son las que impiden que esa bendición llegue hasta donde se le está solicitando, o la respuesta es diferente a lo solicitado.
Para este fin, nos vamos a detener en dos palabras claves que vemos en este versículo y que son: creer y recibir. Entonces para darle cuerpo a este sermón, fijaremos dos capítulos, que son los que vamos a analizar con la rapidez que se requiere, pero con la claridad que se necesita para ver lo que el Señor nos quiere decir hoy:
A- LA FE
A-1) DEFINICIÓN
Todos conocemos casi de memoria el versículo de Hebreos 11:1.-, donde se nos define la fe, diciendo que: La fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve.
En otras palabras se nos dice que tenemos una póliza de garantía, mediante la cual podemos estar seguros de que tendremos lo que esperamos, así no se palpe inmediatamente.
Es muy fácil decir que se tiene fe, e inclusive asegurar que esa creencia es exactamente la que está definida en el versículo anterior, pero para comprobar esa afirmación, hay que probar esa fe, y eso se consigue precisamente en los momentos difíciles, porque en tiempo de bonanza, cualquier fe es buena.
ILUSTRACIÓN
En Septiembre del 2005, me encontraba junto con mi esposa en Houston (Texas), y en esos días se detectó el huracán Rita, que venía directamente hacia Houston, y su poder destructor se presagiaba que era mucho mayor que el Katrina que acababa de azotar a Louisiana.
Nosotros nunca habíamos tenido semejante experiencia, y pudimos notar el nerviosismo de la gente, que empacaba lo mas que podían y salían corriendo hacia el interior, (Dallas, San Antonio etc, llevando consigo sus carros y pertenencias que les cabían y hasta el perro, tratando de escapar de el peligro que se anunciaba.
Yo le decía a mi hermano y su familia, con quien estábamos, que teníamos que estar tranquilos, porque el Señor estaba con nosotros y nada nos iba a ocurrir, y que ese Huracán llegaría como una mansa ovejita, que solo necesitábamos creer para que así ocurriera.
La confianza en Jesucristo era la que a mi esposa y a mi nos permitía estar calmados, a pesar de ser algo nuevo para nosotros, y con una tranquilidad sorprendente, apaciguábamos a los que nos acompañaban, y lo cierto es que tal como lo decíamos, así llegó el huracán al lugar donde nos encontrábamos, que era la casa de mi hermano, que como ustedes saben son construídas en madera, material poco resistente para los huracanes. Si no hubiéramos tenido fe en ese momento, la situación se tornaría bien difícil, y seguramente la historia sería distinta, ya que con toda seguridad habríamos hecho lo que hizo la mayoría de la gente, porque mi hermano insistía a cada momento que nos fuéramos para Dallas o San Antonio. El éxodo de los habitantes de Houston que salieron corriendo hacia otras ciudades, causaron enormes congestiones, que impidieron que llegaran hasta dónde querían llegar, y ocasionaron la muerte de muchas mascotas que murieron deshidratadas, y algunas personas enfermaron por causa del nerviosismo, y las altas temperaturas que había en esos días.
A-2) Cosas que se parecen a la FE
Hay muchas creencias que aparentan ser fe, pero no lo son, y hacen que las personas terminen pensando que Dios no les escucha, o que Dios no existe.
A-2-1) FE INTELECTUAL.-
Algunos creen en la existencia de Jesucristo, pero no tienen Plena confianza en él. Se podría decir que creen en él como creer en la existencia de Simón Bolívar, Cristóbal Colón, etc., es decir saben que existió porque así lo cuenta la historia, pero no depositan en él todas las cosas que les causan problemas y temores.
Mientras que la fe no ascienda del intelecto al corazón, siempre será una fe llena de dudas, que como dice Santiago, es como las olas del mar, que van para donde las lleva el viento.
Hay que tener muy claro que los demonios también creen en Dios, pero no tienen fe, ni son salvos. Santiago 1:12.- ¿Tú crees que hay un solo Dios? ¡Magnífico! También los demonios lo creen y tiemblan.
ILUSTRACIÓN.-
Si usted solicita un favor a un amigo, y este le confirma que lo hará con mucho gusto, lo lógico sería esperar que el amigo cumpliera lo prometido. Pero si usted le está preguntando a cada momento si es verdad que le va a hacer el favor solicitado, sencillamente no está confiando en su amigo. Así pasa con Jesucristo cuando no hay una fe genuina.
A-2-2) FE TEMPORAL
Otros creen en Jesucristo en cuanto tienen un acoso o problema, pero tampoco están depositando su confianza en Dios, sino que llegan allí movidos por la desesperación, y como último recurso, pero una vez haya pasado el vendaval, vuelven a ser las mismas personas inseguras de su fe.
A-2-3) A.M.P.
Hay quienes pretenden identificar la fe con la Actitud Mental Positiva, y resulta que esta se ciñe a lo natural y normal, mientras que la fe traspasa siempre la barrera de los imposibles. Además como su nombre lo dice la A.M.P. Reside en la mente, mientras que la fe verdadera debe residir en el corazón.
A-2-4) FE VERDADERA.-
Es la fe salvadora, y es un don de Dios, y se da de acuerdo a la intimidad que se tenga con el Señor, de tal forma que a mayor intimidad, mayor confianza en Dios, que es lo que llamamos fe. Esta fe no se piensa sino que surge del corazón, y se mantiene. Por esa fe fue que Abraham salió sin saber a dónde iba, cuando fue llamado para ir a un lugar que mas tarde recibiría como herencia. Hebreos 11:8
Salmo 94:22.- Pero el Señor es mi protector, es mi Dios y la roca en que me refugio.
B- RESULTADO DE LA FE
Las obras son el resultado de la fe, lo que vemos claramente explicado en Santiago 2: 14.- “Hermanos míos, ¿de qué le sirve a uno alegar que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe?
Las obras como vemos se dan por una fe genuina, y podemos establecer con seguridad que esas obras son precisamente una acción y un comportamiento frente a cualquier situación. No podemos centrar las obras solo en la ayuda a la gente por medio de dinero, puesto que mucha gente sin fe también lo hace, mientras que una acción como la de Abraham cuando fue a sacrificar a su hijo, no la hace cualquiera, sino solo quien tiene una fe verdadera.
- Teniendo claro lo que es fe, podemos entender a qué se refiere el versículo que hoy estudiamos cuando dice “ Si ustedes creen”.
C- TODO LO QUE SE PIDE EN ORACIÓN SE RECIBE.-
C-1) ¿QUÉ ES ORAR?
Orar es comunicarse con Dios, y sabemos que es hablar con Dios. O sea que tenemos que partir de la premisa de que se trata de un diálogo, en el que intervienen dos personas, Dios y quien habla con Dios.
Primeramente si tenemos fe, como la definimos anteriormente, nos encontramos en un momento en que experimentamos y sentimos la presencia de Dios.
Cuando usted habla con alguien le mira a la cara, y le permite intervenir en la charla, creándose el verdadero diálogo, y eso es precisamente lo que sucede cuando estamos junto a Dios, que le sentimos a nuestro lado y le permitimos hablar y ser activo en la conversación.
Pero si usted no tiene una fe genuina, simplemente se dedica a hablar, y como no existe la plena confianza, no alcanza a experimentar la cercana presencia de Dios, y termina en un prolongado monólogo. Yo podría decir que eso no es una oración, sino un orador, puesto que es como alguien que pronuncia un discurso en donde solo él habla. Por eso he titulado este sermón “En la oración está la diferencia”
C-2) DIOS NO TIENE PREFERENCIAS.-
La Biblia afirma que Dios no tiene preferencias, y eso es verdad, pero Dios si tiene intimidad con algunas personas, como la tuvo con el apóstol Juan, y entre mayor sea la intimidad con el Señor mayor será la confianza que se llega a tener en él.
Usted no puede confiar en alguna persona hasta que no la ha tratado lo suficientemente para conocerlo bien; y una vez le conozca bien se llega a la empatía, porque ha habido mucha comunicación y conocimiento de ambos.
Para conocer a Dios tenemos que saber lo que piensa, lo que le agrada, cómo es y cómo habla, y esto lo conseguimos mediante ese diálogo que es la oración, en donde entra a formar parte activa de la misma la Biblia que es la palabra de Dios, pues ese es uno de los medios que Dios tiene para comunicarse con nosotros.
C-3) RESPUESTA A LA ORACIÓN.-
No todas las oraciones son contestadas como uno quiere, pero lo que si es cierto es que si tenemos esa intimidad con Dios de que hemos hablado, tendremos respuesta, aunque a veces esta no sea exactamente igual a lo que solicitamos.
2 Corintios 12:7-9
Para evitar que me volviera presumido por estas sublimes revelaciones, una espina me fue clavada en el cuerpo, es decir, un mensajero de Satanás, para que me atormentara. Tres veces le rogué al Señor que me la quitara; pero él me dijo: Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por lo tanto, gustosamente haré mas bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mi el poder de Cristo.
Aquí vemos cómo Pablo solicitó en tres ocasiones que le fuera quitada la espina que le atormentaba, pero la respuesta no fue como él esperaba, puesto que no le fue quitada, sino que Dios le dio las razones por las cuales esa espina le había sido colocada, y esa respuesta hizo que Pablo entendiera lo que Dios quería de él, y cuánto lo amaba.
Por otra parte, si obramos con fe verdadera, y estamos en comunión con Dios, solo pediremos cosas que le agraden al Señor.
Cuando obramos según el agrado del Señor, necesariamente, estaremos pidiendo cosas que van acordes con la voluntad de Dios, y en la oración que Jesucristo nos enseñó, decimos que se haga la voluntad del Señor, porque todo lo que el Señor quiere hacer en nuestras vidas es bueno. Pero nosotros podemos sin apartarnos de la voluntad de Dios, hacer que él detenga o posponga lo que en su voluntad quería hacer. En Génesis 18:20-33 tenemos un ejemplo claro de lo que quiero decir con esto, y es donde vemos a Abraham intercediendo por Sodoma y Gomorra, y Dios accede a las peticiones de Abraham. Aquí Abraham no iba en contra de la voluntad de Dios, ni Dios se disgustó por la solicitud de Abraham, pero lo cierto es que de todas maneras se hizo lo que Dios tenía dispuesto, pero tiempo después.
Algo similar vemos en 2 Reyes 20:1-6, donde Dios le mandó decir a Ezequias que iba a morir, o sea que esa era la voluntad de Dios, pero Ezequias en oración logró que Dios le concediera 15 años mas de vida.
CONCLUSIÓN.- Igualmente en la palabra de Dios encontramos la conclusión a este Sermón, y esto está en 1 Juan 5:14.- Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que Dios oye nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido.
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