- La Confianza en Dios -

Salmo 37:3-5.- Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y mantente fiel. Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino confía en él, y él actuará.


INTRODUCCIÓN.-
Las personas normalmente colocan su confianza en algo o en alguien para que su caminar sea bueno y para estar protegidos del mal.

Muchos creen en los amuletos, pues les han inculcado que ellos atraen la buena suerte, y por eso conservan con este propósito, matas de sávila, medallas, ojos de buey, limones, patas de conejo, y en fin un cantidad inimaginable de objetos que el hombre ha ido constituyendo como medios para alcanzar el éxito a través de ellos.

Otros piensan que el evitar algunas cosas, igualmente les alejará de la mala suerte, y podemos citar, el no pasar por debajo de una escalera, el no permitir que un gato negro se les atraviese, y otras que por espacio no me voy a detener a mencionar pero que seguramente ustedes conocen que la gente practica.

En las festividades de Año nuevo, si que es variada la cantidad de costumbres que se hacen con el fin de conseguir un nuevo año lleno de prosperidad, y vemos como la gente se apresura a conseguir espigas de trigo, Uvas, ropa interior amarilla, y también muchas otras costumbres que han venido de generación en generación, y que la gente cree que si deja de practicarlas igualmente se priva de recibir bonanza en su vida.

Podemos ver que se está poniendo la confianza en muchas cosas y costumbres, que no están en la palabra de Dios, pero que por desconocimiento se llegan a formar como un mandamiento para obtener la buena suerte, y así es como el enemigo ha ido ganando terreno en el corazón del hombre, puesto que en vez de confiar en Dios, se confía en las cosas materiales, que al fin y al cabo desaparecen con el tiempo, puesto que la materia no es eterna, y no es lo que debe anhelar el espíritu.
Así las cosas vamos a desarrollar este sermón en 3 Capítulos así:

I- PILARES INSEGUROS

Vamos a mirar rápidamente algunos pilares de confianza en los que el hombre se siente seguro, pero que en verdad son como muros de arena, que fácilmente son destruidos, dejándolo indefenso, desamparado y débil.

  1. Los ídolos.-

La definición de ídolo que se encuentra en el diccionario Larouse es: “Objeto inanimado al que se considera dotado de poderes sobrenaturales y al que se le rinde culto”


No son pocas las personas que poseen medallas, cruces o pulseras magnéticas, cuadros. Estatuas, y en fin una serie de objetos construidos por el hombre, que desde ahí mismo dejan de tener poderes sobrenaturales, sin los cuales quien cree en ellos se siente vulnerable al mal. Vale la pena que miremos lo que dice la palabra de Dios a este respecto:


HABACUC 2:18-19.- ¿De qué sirve una imagen, si quien la esculpe es un artesano? ¿De qué sirve un ídolo fundido, sin tan solo enseña mentiras? El artesano que hace ídolos que no pueden hablar solo está confiando en su propio artificio. ¡Ay del que le dice al madero: “Despierta”, y a la piedra muda: “levántate”! Aunque están recubiertos de oro y plata, nada pueden enseñarle, pues carecen de aliento de vida.
Se puede confiar en algo así?....entonces vemos que los ídolos no son fuente de seguridad para nadie, razón por la cual tampoco son dignos de confianza.


Isaías 57:13.- Cuando grites pidiendo ayuda, ¡que te salve tu colección de ídolos! A todos ellos se los llevará el viento; con un simple soplo desparecerán.

  1. El Hombre.-

Este tipo de confianza si que es de verdad común hoy en día, porque se llega a creer mas en el hombre que en Dios, y si es alguien en una buena posición social y económica, con mayor razón.


Observemos como confirmación de lo que estamos afirmando, como muchas veces se miente con tal de quedar bien con el hombre, así se esté quedando mal con Dios, en este caso en quien se confió mas?


A veces se hacen cosas ordenadas por los hombres, pero que van en contravía con los mandamientos de Dios, por temor a perder el puesto, dinero o alguna prebenda.


Miremos lo que dice la palabra de Dios en este sentido:

SALMO 118:8-9.-
Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre. Es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los poderosos.

  1. En el propio Corazón.-

Al igual que el tipo de confianza anterior, hoy es frecuente encontrar personas que hacen las cosas guiadas por sus pensamientos y su conciencia, porque piensan que son lo suficientemente maduros para tomar sus propias decisiones sin tener que consultarlas con Dios.


La palabra de Dios dice en Proverbios 16:9.- El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor, donde vemos con claridad que siempre tenemos que tener una dependencia absoluta de Dios, lo cual vemos confirmado en Proverbios 23:26.-Dame hijo mio, tu corazón y no pierdas de vista mis caminos.

2- En la riqueza.-

El Señor dice en su palabra que es mas fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, a que un rico entre al cielo, y esto es precisamente por el peligro que existe en que el hombre llega a creer que todo lo tiene, y que está completamente seguro, cuando tiene mucho dinero. Esta falsa confianza lleva al hombre a apartarse de Dios.


PROVERBIOS 11:28.-
El que confía en sus riquezas se marchita, pero el justo se renueva como el follaje.


El dinero solo da una satisfacción temporal.


ILUSTRACIÓN.- En mi vida gerencial, siempre pude observar como un aumento de sueldo a un empleado lo motivaba, pero desafortunadamente esa alegría duraba solo un tiempo, porque al correr de algunos meses volvía a aparecer la insatisfacción, y esto lo podemos aplicar a cualquier bien material, se goza mientras se tiene en un tiempo y luego se abandona o por lo menos ya no se usa con igual frecuencia.

3- En sus creencias religiosas.-

Hay muchas creencias que nos llegaron por tradición, y nuestros antepasados nos inculcaron que confiando en ellas llegaríamos a estar seguros y confiados en la protección de Dios, y es por ello que vemos personas que hoy en día confían en lo que los muertos puedan hacer por ellos, y también piensan que con promesas consiguen negociar con Dios, de tal manera que llegan a establecer contratos unilaterales, en los que dicen a Dios, si tu me das, yo te prometo hacer.


Creo que a Dios no se le puede manipular de esta forma, y lo mas sensato es ser obedientes a la palabra, para así tener la bendición de Dios, porque es una promesa de Dios. Nosotros no podemos mover a Dios con nuestras promesas…Tenemos que ser hacedores de su palabra para recibir, y no prometedores para tratar de conseguir.

II- BASES SÓLIDAS.-

Como vimos antes, hay decisiones que parecen buenas, pero que no lo son, y por el contrario, ponen en peligro la estabilidad del creyente. En cambio, el Señor nos da en el versículo que hemos tomado para este Sermón, unas instrucciones que es preciso observar fielmente, a fin de obtener una verdadera seguridad y así poner nuestra confianza en el Señor, quien es el único seguro perfecto para nuestra vida. Estas bases son:


a) Mantenerse Fiel.-


Juan 15:5.-
Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mi, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mi no pueden ustedes hacer nada.


Es clave esta enseñanza, porque nos indica que el mantenerse fiel al Señor, nos garantiza lucidez en nuestro corazón, y nos ofrece una vida productiva.


Realmente no podemos pasar nuestra existencia sin dar fruto, pues fuimos creados para adorar a Dios, y esto solo se consigue cuando colocamos nuestra vida a su servicio, dando así resultados positivos que nos convierten en personas útiles y fructíferas, agradables al Señor. Esto nos descubre una verdad contundente: Fuimos creados con un propósito, y no llegamos a existir por una mera casualidad, y este propósito es real únicamente, mediante nuestra permanente dependencia de Él.


b) Deleitarnos en el Señor.-


Para que un trabajo tenga éxito y superiores resultados, debe hacerse con convicción de lo que se realiza, y debe ejecutarse con sumo agrado, porque esto hace que todos nuestros sentidos se coloquen en beneficio de los resultados, puesto que hay deleite en la actividad.


Cuando las cosas se ejecutan por obligación, muchas veces el pensamiento y el corazón están puestos en otro lugar, y se termina haciendo lo que se emprendió, pero con mediocres rendimientos, ya que no hubo concurso de todo el ser para su elaboración.


Entonces como consecuencia de mantenerse leal y firme para el Señor, tenemos que hay complacencia, alegría y regocijo en trabajar para Dios, lo que indiscutiblemente nos lleva a deleitarnos en lo que hacemos para Dios, y nos sumergimos en él como cuando uno entra en el agua del mar, que todo lo que nos rodea es su esencia y su presencia, mucho mas grande que nosotros mismos, y así existimos solo para Dios y por Dios, de tal manera que todo el mundo notará esa diferencia.


Salmo 1:1-3.-
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!


c)Encomendar nuestro camino al Señor.-


Encomendar nuestro camino al Señor significa, entregar a él todo, para que sea él quien dirija nuestros pasos, y quien muestre la ruta que se debe seguir, para llegar a un destino determinado, que en este caso es la presencia de Dios.


Nadie mas que el mismo Dios es el único con perfecto conocimiento del camino que llega a él. Él conoce las dificultades que se encontrarán, los medios que se deben utilizar, el tiempo que se debe emplear, y en fin todo lo necesario para llegar con toda seguridad a la meta divina.


Cuando se trabaja en una Empresa, cumple instrucciones dadas por las directivas de la Empresa, porque estas fueron estudiadas e implantadas para que todos trabajando en unidad se llegue a los objetivos propuestos. Nosotros, formamos parte del cuerpo de la Iglesia que es nuestra Empresa, y Jesucristo es nuestro gerente. Él da las normas y reglas que se deben cumplir, y si queremos ser parte integral de ese cuerpo o Empresa es necesario darle cumplimiento, y además estamos entregando nuestra vida a Dios, cuando nos dejamos llevar con agrado por su adiestramiento

III- RESULTADOS DE LA SUMISIÓN AL SEÑOR.-

Como cualquier trabajo humano, aquí el Señor nos ofrece unos beneficios o participación de utilidades para darle un nombre conocido en nuestra humanidad, y que es el resultado de colocar nuestra confianza en el Señor, abandonando toda otra forma de búsqueda de seguridad.


En pocas palabras podemos afirmar sin vacilación, que conoceremos la verdad, y sabemos que la verdad nos hará libres del pecado, de Satanás y de todas sus maquinaciones.
a) Hacer el bien.-


“Confía en el Señor y haz el bien”


Ya con un corazón limpio y lleno del Espíritu Santo, sentiremos la necesidad de hacer el bien, y ahora primará el espíritu sobre la carne.


Ya no serán nuestras palabras las que digan al mundo que confiamos en el Señor, sino será nuestro testimonio de vida, quien mostrará a quien pertenecemos y para quien trabajamos, y así como de dice Santiago en su carta, las buenas obras surgirán como resultado de mi fe o confianza en el Señor.


2 Corintios 9:8-9.-Y Dios puede hacer que toda gracia abunde en ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes. Como está escrito: Repartió sus bienes entre los pobres; su justicia permanece para siempre.

Un corazón conforme a la voluntad de Dios, ofrecerá naturalmente el fruto del Espíritu, de tal forma que solamente habrá en él, amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y domino propio.


b) Recibiremos los deseos de nuestro corazón.-


“ Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón”

Humanamente estamos acostumbrados a pedir, y es por ello que la mayoría de personas al orar se dedican a hacer una enorme lista de peticiones, pero el Señor nos quiere cambiar ese estilo, y ahora nos ofrece algo mucho mejor, y es que ocupemos nuestro tiempo en adorar a Dios, en trabajar con agrado para él, en una palabra en deleitarnos en él, y él nos dará los deseos de nuestro corazón, o sea que no es necesario pedir, sino basta con desear.


Mateo 6:7-8.-
Y al orar, no hablen solo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.


Deleitarse en el Señor, es sentirse a gusto en su presencia, conversar con él, contarle todo lo que se hizo en el día, contarle las alegrías, las tristezas, los problemas que haya tenido en el día, y en fin tomarlo como el mejor amigo, y sentarsee en sus piernas como cuando era niño, y se sentaba en las piernas del padre carnal, y hablarle al oído, y escuchar lo que él le quiere decir, llegando a una intimidad maravillosa, llena de mucho amor, serenidad, gozo y seguridad.


Cuando se tienen momentos a solas con el Señor y se entabla una sensible relación con él, se puede llegar a conocer mejor a Dios, y si se deja orientar, Dios le marcará el sendero por donde debe ir, y además le dotará de todo lo necesario para ese viaje. Pero hay que recordar que lo mas importante es practicar la obediencia al Señor, y mostrar al mundo con el testimonio que verdaderamente se confía en Dios, no porque lo diga, sino porque así se demuestra con los actos. Esto será la mejor alabanza para Dios, pues es una adoración nacida del corazón, y claro que este comportamiento hará brotar cantos de agradecimiento a Dios.


c) Dios actuará.-


“Confía en él, y él actuará”


Me gusta mas la palabra empleada en la versión Reina Valera, donde en vez de decir actuará, dice hará. Porque Dios hará todo lo que ha prometido, a todo aquel que se muestre obediente a su Palabra.


Isaías 26:3-4.-Al de carácter firme lo guardarás en perfecta paz, porque en ti confía. Confíen en el Señor para siempre, porque el Señor es una Roca eterna.


CONCLUSIÓN.-


Salmo 40:4-11.-
Dichoso el que pone su confianza en el Señor y no recurre a los idólatras ni a los que adoran dioses falsos. Muchas son, Señor mi Dios, las maravillas que tu has hecho. No es posible enumerar tus bondades a favor nuestro. Si quisiera anunciarlas y proclamarlas, serían mas de lo que puedo contar. A ti no te complacen sacrificios ni ofrendas, pero me has hecho obediente, tu no has pedido holocaustos ni sacrificios por el pecado. Por eso dije: Aquí me tienes como el libro dice de mi. Me agrada, Dios mío, hacer tu voluntad; tu ley la llevo dentro de mi. En medio de gran asamblea he dado a conocer tu justicia. Tu bien sabes, Señor, que no he sellado mis labios. No escondo tu justicia en mi corazón, sino que proclamo tu fidelidad y tu salvación. No oculto en la gran asamblea tu gran amor y tu gran verdad. No me niegues, Señor, tu misericordia ; que siempre me protejan tu gran amor y tu verdad.

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