- ESTILOS DE PREDICACIÓN -

 

Hay muy diversas formas de tratar el texto o pasaje bíblico y cada predicador suele aplicar a su estudio y desarrollo su estilo personal. Al decir estilo, no nos referimos aquí al estilo oratorio propiamente dicho, o sea: las frases, las figuras retóricas peculiares de cada uno, sino a la forma de tratar el texto o el pasaje al componer el sermón.

Los estilos más utilizados son los que comentamos a continuación:

1- NARRATIVO.-

Saben narrar historias y mediante su exposición hacen vivir al oyente lo que hay en el cerebro del predicador. Estas personas son artistas o poetas por naturaleza, y en verdad todo predicador debiera poseer este arte  en cierta medida, aunque nunca llegue a escribir un verso.

2- CONSIDERATIVO.-

Saben ver inmediatamente los diversos aspectos de una verdad, las aplicaciones que pueden sacarse de una palabra o frase de la Sagrada Escritura, de modo que las divisiones de un texto salen fácilmente de su mente y de su lápiz.

En este estilo, el predicador, se sumerge en la palabra hasta llegar a lo más profundo, para extraer los tesoros del texto o pasaje, observando la composición de las frases, el orden de las palabras y cualquier otro detalle o matiz que le pueda dar tema para el sermón. El conocimiento de las lenguas originales Hebreo y Griego, favorece esta facultad considerativa en el predicador. Pero muchos lo poseen de un modo innato, sin haber estudiado jamás en un seminario, como ocurrió con Spurgeon, que careció  de esta oportunidad.

3- ARGUMENTATIVO.-

Aquí se tiene en cuenta la mente de los oyentes al formular los mensajes, porque la mente puede ofrecer obstáculos al corazón que deben ser removidos, para que éste no halle excusa al recibir el llamamiento final, y por esta razón es que se allana el camino para que el mensaje llegue al corazón sin obstáculos. Así las cosas, es el corazón el lugar a donde se quiere llegar y no quedarse en la mente, puesto que  ningún pecador se convierte por la cabeza, sino por el corazón.

Es necesario que el expositor se coloque  a nivel de los oyentes, para que todos puedan entender, puesto que como generalmente se trata de grupos heterogéneos, debe existir mucho cuidado que el mensaje llegue con igual certeza a todas las personas, sin que nadie se sienta excluido.

Se debe tener en cuenta que no solamente razonan los sabios, sino que también lo hacen los más sencillos. Convencer es Vencer, se ha dicho con razón, y aunque los argumentos no logren en principio la entrega a Cristo, por lo menos se cuenta con que se han quitado los obstáculos que existían para acercarse a él.

El apóstol San Pablo emplea abundantemente este estilo, con diversidad de motivos. Tanto cuanto habla a eruditos en Atenas como cuando defiende su propio apostolado, o al exponer la salvación por gracia de la carta a los Romanos, el estilo del apóstol es argumentativo, diferenciándose  con esto notablemente de los demás escritores del Nuevo Testamento.