I- El tema principal.-
La primera cosa para preparar un buen sermón es tener un mensaje definido. Antes de proceder a la preparación de un sermón, todo predicador debe responderse esta sencilla pregunta: ¿De qué voy a hablar?
Una vez definido claramente el tema sobre el cual se va a hablar, lo cual el predicador debe estar en capacidad de definirlo con facilidad en palabras, debe hacerse las siguientes preguntas:
¿Por qué voy a hablar de este tema?
¿Qué fin deseo lograr?
El tema no solo debe abarcar lo que se va a decir, sino que ha de excluir todo lo que no tenga que ver con el asunto.
Si lo que tengo es un texto bíblico como base para el tema que se va a tratar, entonces tenemos que recordar las sencillas reglas de la hermenéutica, haciendo las siguientes preguntas:
¿Qué dice?
¿Qué significa?
¿Qué aplicación tiene para mi vida?
Ahora bien; una vez definido el tema sobre el cual se va a predicar, entonces se debe hacer el siguiente análisis:
- ¿Qué se del tema? Tomando como ejemplo el amor, y sabiendo que hay tres tipos de amor, Eros, Fileo, Àgape, se hace necesario definir cuál de los tres es el que se debe escoger de acuerdo al auditorio.
- ¿Qué he cosechado en mi vida respecto al tema?
- ¿Qué significa el tema?
- ¿Cuál es mi actitud personal respecto al tema?
- ¿Cuál es la tendencia o actitud de la congregación respecto al tema?
A) CÒMO ENCONTRAR EL TEMA.-
Para encontrar el tema, hay diversos caminos que el predicador debe explorar, y en alguno de ellos Dios le va a dar ese tema que debe tratar en el sermón, lo que nos lleva a concluir que el predicador debe orar en mucha intimidad con el Señor, para que sea él quien le guie en la escogencia del tema y preparación del sermón.
El predicador puede recibir inspiración de un mensaje:
- Reflexionando sobre las necesidades espirituales de los oyentes.
Se debe advertir acerca del peligro de sermones particulares dirigidos a una familia o a un individuo de la Iglesia. Si tiene algo que decir a un individuo, dígaselo particularmente, pero no desde el púlpito, que es la cátedra de toda la Iglesia y no sacrificarla a las conveniencias particulares de unos pocos.
- En sus lecturas devocionales de la Biblia.-
Un predicador no puede tratar de alimentar a otros si está escaso de alimento.
- Leyendo sermones de otros predicadores.-
Un predicador no debe ser insípido bajo la pretensión de ser original, ni debe fiar tampoco en las despensas de otros para alimentar su propia familia. Ambos extremos son malos.
- En sus visitas pastorales.-
Muchas veces la conversación con personas inconversas, o con miembros débiles de la Iglesia, hacen sentir al pastor alguna necesidad espiritual común a muchos oyentes.
- En la consideración de las cosas que le rodean.-
El predicador debe ser atento observador de la naturaleza y de los hombres.
- Pidiéndolos a Dios en oración.-
Spurgeon dice: “Si alguien me preguntara : ¿cómo puedo hacerme con el texto más oportuno? Le contestaría: Pídelo a Dios.
II- EL TEXTO DEL SERMÒN.-
Es el pasaje bíblico que se va a usar como base del mensaje que se va a predicar, y que tiene una relación directa con el tema a tratar.
Al desarrollar la charla sobre un texto, se tiene control y seguridad porque la base en la que se fundamenta está estudiada con verdad.
Nunca debe escoger un texto oscuro, difícil o poco familiar. Tampoco sin que se lea todo el pasaje; nunca ningún texto realmente va solo.
Se debe entender con claridad el texto, ya que no se puede cambiar el pensamiento de Dios, y se va a explicar lo que Dios ha dicho en su palabra, y además el texto es el hilo que guarda el desarrollo del tema.
Para obtener el texto, podemos hacer tres aplicaciones:
- Observación
- Aplicación
- Interpretación
Observación, es la aplicación de la hermenéutica.
- ¿Qué dice?
- ¿Qué significa?
- ¿Qué aplicación tiene para mí?
También incluye exégesis, o sea viene después de mucho tiempo de estudio, donde se mira la parte histórica, política, geográfica, etc.
Aplicación, Cómo se aplica en mi vida o en la vida de la congregación.
Interpretación, Es coger versículos paralelos para entrar en la introducción.
III- LA INTRODUCCIÒN.-
La introducción debe estar marcada por :
- La Brevedad
- La Claridad
- Interés para el auditorio
Se emplea para presentar el tema a los creyentes o para presentarse con los creyentes. No es un prólogo al sermón, es relacionarse con la congregación. La introducción tiende a despertar el interés con el fin de preparar los ánimos para escuchar el mensaje.
La introducción puede venir del texto mismo, como un apoyo histórico, puede venir del contexto para preparar el terreno de la prédica, puede ser buscado de la noticia del momento, en un suceso anterior personal, contado como anécdota, o en datos histórico-geográficos y utilizarlos con sutileza. La introducción y la conclusión son dos partes muy importantes del sermón.
IV- EL CUERPO Y SUS DIVISIONES.-
En el sermón el cuerpo es la parte fundamental del mismo. En el cuerpo se encuentran las divisiones principales o temas secundarios, las subdivisiones o puntos que desarrollan las divisiones principales y las ilustraciones.
Las divisiones principales de un sermón sirven para ampliar o demostrar el tema a tratar. El predicador debe lograr que las divisiones sean claras y concisas tanto en su construcción como en su presentación, al igual que observar que la cantidad de subdivisiones que va a tener el sermón no sea exagerada y recuerde al oyente su mensaje.
Algunos textos de homotética recomiendan usar entre tres y cinco divisiones principales, aun cuando este concepto de libre utilización es criterio del predicador, su forma, su estilo y su manera de realizar los sermones.
El predicador debe recordar con claridad sus divisiones de manera que para hacerlo los haga notorios, los pondere y los recuerde para que el oyente así los recuerde.
Por lo general el predicador sustentará con una o dos citas bíblicas cada punto principal, esto como una norma de orientación para el predicador, mas no como una regla a seguir.
Las subdivisiones sirven para explicar y ampliar cada punto principal, siendo recomendable entre dos y cinco subdivisiones de cada punto principal, ya que para que el oyente recuerde después tanto los puntos principales como las subdivisiones estas deben ser:
- Cortas
- Pocas en número
- Similares en su estructura
Un método para lograr subdivisiones en los puntos principales consiste en tomar una palabra interrogativa:
¿Quién?
¿Qué?
¿Cómo?
¿Por Qué?
¿Dónde?
¿Cuándo?
Y aplicar esta palabra al punto principal. De esta forma resulta una pregunta que la subdivisión podrá responder.
V- LAS ILUSTRACIONES.-
Con ellas las verdades son ilustradas y explicadas. Una ilustración es una historia, un incidente, o un hecho con el cual se puede enseñar una verdad espiritual. Las ilustraciones en un sermón son similares a las ventanas de una casa, las cuales permiten la entrada de luz y dan claridad al mensaje que se está predicando.
Las ilustraciones deben:
- Llamar la atención del oyente
- Ser como la sal
- Ser como clavos que se pegan en la mente
- Afectar las emociones del oyente
- Oxigenar la predicación
- Ser el final del nudo
Las anécdotas deben ser usadas únicamente en los lugares apropiados y deben ser ellas mismas adecuada ilustración del argumento que se viene exponiendo. No hay nada peor en un sermón que una anécdota colocada forzadamente en algún lugar que no le corresponde. Si no se tiene ninguna anécdota bien adecuada e ilustrativa no se debe usar ninguna.
Es mil veces preferible un sermón con pocas o ninguna anécdota que un sermón repleto de ilustraciones que no encajan con el argumento.
Fuentes de las ilustraciones.-
- El diario vivir
- Los libros
- Revistas
- La palabra de Dios
- Vivencias
- La naturaleza
Requisitos de las ilustraciones.-
- Deben ser dignas del mensaje
- Deber ser adecuadas, no pasadas de tono
- No deben apartarse de la verdad
- Deben ser dignas del Evangelio
- No deben ser solamente como relleno del sermón
- Se deben usar cosas normales de la vida
VI- LA CONCLUSIÓN DEL SERMÓN.-
Es retomar y hacer un resumen. En la conclusión llevamos al auditorio al punto decisivo, que es el objeto de todo sermón y lo que bien empieza, bien acaba, por lo menos con cierta probabilidad.
Por lo general debe ser corta y debe hablar al corazón del creyente y tocar sus sentimientos.
La conclusión no debe ser monótona. No hay nada que produzca peor efecto a los oyentes que ver que el predicador se inclina a leer las palabras finales del sermón. Es entonces cuando el corazón del predicador ha de desbordarse de tal modo que el auditorio sienta que no está leyendo unos pensamientos escritos en su oficina, sino, bajo el impulso del Espíritu Santo, tratando de hacer llegar la palabra a los corazones.
VII- CARACTERÌSTICAS DEL SERMÒN.-
Todo sermón debe tener las siguientes características:
- Unidad.
- Orden
- Proporción.
- Simetría.
Unidad.- Porque todos los elementos o pasos del sermón deben estar encadenados, o sea que se deben dirigir hacia el tema principal.
Orden.- Porque se deben seguir los pasos establecidos en orden secuencial.
Proporción.- Porque todos los elementos deben ser ecuánimes, es decir tener proporcionalidad unos con otros.
Simetría.- Es aquella parte que nos dice que debemos ser equilibrados tanto en la forma como en el fondo