- ¿Cuándo se debe Orar? -

Todo momento es propicio para orar, pues Dios no tiene horario como lo tenemos por costumbre los hombres, sino que él está atento a nuestro acercamiento en el tiempo que lo decidamos hacer.

Sin embargo, si nos remitimos a nuestro manual de conducta que es la Biblia, vamos a encontrar allí, varias indicaciones referentes a este tema, y por ello es conveniente que miremos algunas de ellas, porque encontramos allí, la mejor orientación para tomar el tiempo de oración imitando a Jesucristo, quien es nuestro maestro, y que nos dejó escrito lo que él piensa que es lo mas acertado.

1- Marcos 1:35.-Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Vemos como Jesucristo que es nuestro maestro, nos enseña que es muy conveniente orar muy de mañana, antes de iniciar cualquier actividad, y esta hora proporciona tranquilidad y silencio, que impide distracciones que puedan afectar la conversación con el Señor.

2- 1 Timoteo 1:3.-Al recordarte de día y de noche en mis oraciones, siempre doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia limpia como lo hicieron mis antepasados. Aquí Pablo manifiesta cómo él oraba de día y de noche, o sea que tenía una vida de oración permanente, y es bueno que nosotros sigamos ese ejemplo, y hagamos oración siempre; aunque sí es muy provechoso apartar un momento cada día en el que hablemos solo con el Señor como lo hacia Jesucristo , pues esto nos permite tener una comunicación muy estrecha con el él, y además no se tiene nada que nos pueda distraer de ese placentero momento.

Siempre he dicho que el Señor debe ser la persona mas importante en nuestra vida, y así como muchas veces se dispone de tiempo para hablar con las personas, bien sea en un almuerzo, en una comida, o en la casa, con mayor razón Jesucristo debe tener un espacio únicamente para él, en el que se pueda conversar, que es lo que hacemos cuando oramos, sin estar pensando o haciendo otra cosa diferente a tener toda la atención puesta en él.

David nos dice en el Salmo 55 versículo 17, Mañana, tarde y noche clamo angustiado, y él me escucha .