Salmo 40:4.- Dichoso el que pone su confianza en el Señor y no recurre a los idólatras ni a los que adoran dioses falsos.
El Hombre cada día quiere tener mayor seguridad tanto en el presente como en el futuro, y esta inquietud desarrollada sin el aporte del Señor, le lleva a caminos equivocados que aparentemente le dan tranquilidad, pero que en verdad sólo son mentiras del enemigo para tratar de cautivar a aquellas personas que se dejan llevar por sus engaños, y es así como hoy en día es fácil hallar personas que acuden a los brujos, los adivinos, los horóscopos, los mentalistas, y en fin una serie de personas y cosas que en nada se parecen a la verdad, y si mas bien son una gran mentira.
Levítico 29:31.- No acudan a la nigromancia, ni busquen a los espiritistas, porque se harán impuros por causa de ellos. Yo soy el Señor su Dios.
Otros se apoyan en los agüeros, que llegaron por tradición a su vida, y confían en que ellos les darán las seguridad y la “suerte” que esperan, y por ello podemos observar mucha gente que en la noche del 31 de Diciembre, se come doce uvas, coloca espigas de trigo, deposita joyas en la copa de champaña, usa ropa interior amarilla, sale a correr por las calles con maletas, y muchos más que seguramente ustedes conocen, pero que no tienen ningún respaldo de Dios, y si mas bien los patrocina Satanás, quien se sienta a mirar complacido cómo aquellas personas en vez de mirar a Dios, miran a estas costumbres falsas y sin ningún fundamento.
Hay también quienes queriendo conseguir dinero se dedican a comprar loterías y cuantas rifas se les atraviesen, con la desventaja de que en vez de conseguir esa riqueza buscada, lo que hacen es aumentar el déficit de dinero, pues si suman lo gastado en el mes o en el año, van a encontrar que es bastante el dinero malgastado.
Podríamos citar más ejemplos de situaciones en las cuales el hombre pone su confianza en cosas materiales, creyendo que ellas le darán la riqueza, la paz y la prosperidad esperada, en vez de mirar a Dios, quien está dispuesto a darle lo que necesite, con solo practicar la fidelidad y la obediencia a él.
Entonces volvemos al título de esta meditación, para que usted analice su vida, sus acciones y su corazón, con miras a determinar en dónde tiene puesta su confianza, y así pueda tomar una decisión y seguir a Cristo si así lo está haciendo, o abandonar todas esas costumbres que le tienen preso para que invite a Jesucristo a ser el centro de su vida, su orientador, su guía y su consejero permanente.