- Los Conflictos en el Matrimonio -

Efesios 4:31.- Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.

En el matrimonio, por el hecho de ser dos personas de distinto sexo, a veces de distinto origen, de distintas costumbres, distintos gustos, etc, necesariamente tendrán que presentarse momentos en que esas diferencias afloren y se tengan situaciones en las que se tienen que poner de acuerdo para proseguir, pues de lo contrario, surgirá un problema que comenzando muy pequeño, si no se le pone la atención debida, desencadenará en un distanciamiento, cuya gravedad dependerá de la madurez de cada esposo, y de la forma como cada uno asuma una función conciliadora.

Pero no siempre se va a encontrar un rápido acuerdo, a menos que se tengan las instrucciones indispensables para solucionar conflictos matrimoniales, y es precisamente acerca de ese tema que vamos a tratar en este trabajo, encaminado a motivar a los componentes de una pareja a emplearlas y tenerlas a mano, para cuando se tenga el problema inminente de pareja.

Como siempre acudiremos al manual de procedimiento preparado por Dios para los hombres, que se llama Biblia, porque allí vamos a encontrar las mejores ilustraciones y enseñanzas para resolver todo tipo de dificultad que se manifiesten en la relación de pareja.

Cuando se inicia el matrimonio, o sea en la época llamada "luna de miel", no hay discrepancias notorias, porque todavía se trae como arrastre las costumbres y acoplamientos adquiridos en el noviazgo, y por ello se trata de un período de tiempo muy especial, donde se vive con gran armonía, y se piensa mas en la pareja que en uno mismo, pero a medida que va corriendo el tiempo, como el compartir es ya permanente, si el noviazgo ha estado ausente de sinceridad, necesariamente las costumbres ocultas saldrán a la luz, y vendrán las frustraciones, porque nunca se esperaba ese comportamiento, sino que todo fuera como se vivió en el noviazgo.

Ahora que los cónyuges se muestran tal como son realmente, se hace imperativo adoptar unas conductas que van encaminadas a disminuir las bruscas sorpresas que van apareciendo, y a mantener una relación estable que permita prolongar la etapa del noviazgo.

1- Dios está por encima de todo

No se debe olvidar que el Señor ha establecido unas prioridades, que si se cumplen, todo marchará en buen sentido y se evitarán muchos problemas. Estas prioridades son: Dios, los conyuges, los hijos, las familia, el trabajo y la Iglesia.

2- Todas las personas son diferentes.-

En una pareja, además de las diferencias físicas, nos vamos a encontrar con diferencias sociales, económicas, culturales, políticas y religiosas, que si se presentaron en la época de noviazgo, seguramente no serán muy nocivas en el matrimonio, pero que si no hubo la sinceridad completa en estos puntos, pues este desconocimiento producirá necesariamente frustraciones, al encontrar cosas diferentes en la pareja a las que se conocían cuando se eran novios, y que impedirán un buen compartir.

Ahora bien, de todas formas, esto no es insalvable, y si se acude a la sabiduría que Dios da a quienes confían en él, estas diferencias se podrán aceptar y llevarlas a una conciliación de buena relación con respeto por la otra persona. Para que esto se de, debemos tener en cuenta varios aspectos que apuntan hacia un buen entendimiento:

3- Hablar menos y escuchar mas.-

Proverbio 10:19.- El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.

Siempre será mejor escuchar atentamente a la persona que habla, pero no a la defensiva, pensando cómo va a contrarrestar sus argumentos, sino tratando de averiguar que tánta razón tiene y en qué las actuaciones o palabras, pueden estár afectando a quien en ese momento está hablando.

Hay que dejar que la pareja se desahogue, pues así podrá pensar mejor para dialogar. Pero si ambos hablan al tiempo, nunca existirá la mas mínima posibilidad de acuerdo.

4- Ventilar los problemas sin testigos.-

Hay un dicho popular que dice que la ropa sucia se lava en casa, lo que es igualmente aplicable en la relación de pareja, porque lo mejor que se puede hacer es dialogar acerca de las diferencias que se tengan, pero únicamente la pareja, sin que intervenga nadie mas, que lo único que hará será agravar el problema, pues su humanidad le impedirá tener la sabiduría necesaria para aconsejar. Se dice que el que aconseja no pierde.

5- No dejar dudas acumuladas.-

Proverbios 24:26.- Una respuesta sincera es como un beso en los labios.

Una de las peores costumbres que tienen algunas parejas, es la de fingir que todo ha quedado arreglado, habiendo dejado en el corazón, resentimientos y heridas sin cicatrizar, lo que mas adelante producirá sus negativos efectos.

Lo mejor que se debe hacer es hablar con sinceridad y sin mal genio, todas aquellas situaciones que ocasionaron las diferencias, y sin actuar con un dedo señalador acusando al otro como causante del disgusto,sino reconociendo que como humano también se equivoca y comete errores, se trate de encontrar la razón del problema, para sacarlo del corazón y no volverlo a recordar.

6- No acumular malos sentimientos, para que con el tiempo no se conviertan en resentimientos.

Tenga presente que lo importante no es ganar la discusión, sino evitarla, y para ello se debe actuar con justicia, sin orgullo y siempre con la verdad.

7- No dejar para mañana lo que se puede hacer hoy.

No es prudente dejar las cosas sin solución e irsen a dormir en esas circunstancias, pues esto producirá que momentáneamente se olvide el problema, pero mas adelante saldrá fortalecido a tratar de romper la relación.

Efesios 4:26.- Si se enojan, no pequen. no dejen que el sol se ponga estando aún enojados.