I- SERMÒN TEXTUAL.-
Esta clase de sermón, toma como base un texto específico, que generalmente es un sólo versículo. De acuerdo a la forma en que analizan y estudian los versículos, podemos subdividir esta clase de sermones en los siguientes:
A) ILATIVO.- Se comenta palabra por palabra, siendo entonces el más sencillo método para preparar un sermón.
B) TEXTUAL ANALÌTICO.- Aquí se le da más fuerza al sermón, pues se le otorga una especie de tema a cada parte del texto.
C) ANALÌTICO INVERTIDO.- Se toma el texto pero con un orden diferente de las frases que entran en el texto.
D) ANALÌTICO EXPOSITIVO.- Se aplica generalmente en textos largos de más de un versículo, donde no se toman cada frase del texto, sino que se consideran las que convienen al plan general del sermón según el tema bajo el cual se comenta.
E) TEXTUAL SINTÈTICO.- Denominados así aquellos sermones basados sobre un sólo texto para el desarrollo de los cuales el predicador no sigue las mismas palabras del texto, ni en forma ilativa, ni tampoco por medio de frases analíticas, pero todas derivadas del texto y relacionadas con este.
II- SERMÒN TEMÀTICO.-
Como su nombre lo indica, el sermón temático toma un tema y lo desarrolla. Por ejemplo el pecado. Se analizan todos los versículos en los cuales la palabra pecado ejerce papel preponderante. Se requiere una exploración bíblica con el propósito de definir sus orígenes, causas, evolución y consecuencias. Tenemos allí un tema expuesto. Este género es muy frecuente en las congregaciones.
A) TEMÀTICO DOCTRINAL.- Es el que toma una idea o doctrina bíblica y la sintetiza o resume, aportando en su apoyo diversos textos bíblicos, pero no todos los textos que hablan sobre tal asunto, ni un número excesivo de ellos. A la gente le gusta ver que los pensamientos del predicador están bien fundados en la palabra de Dios.
B) TEXTUAL TEMÀTICO.- Uniendo lo que hemos visto acerca de los sermones textuales y los temáticos, encontraremos que algunos textos se prestan para la construcción de sermones temáticos con la ayuda de otro texto de la Biblia, pero siguiendo un desarrollo muy similar al sermón textual.
En los sermones de esta clase hay por lo general una palabra clave que viene a constituir el tema del discurso.
III- SERMÒN EXPOSITIVO.-
Este género de sermón se desarrolla fundamentado en un pasaje bíblico. Las ideas que se exponen guardan un orden lógico. Estos sermones pueden estar basados sobre un capítulo de la Biblia, una historia, una parábola o una serie de versículos que desarrollan un pensamiento especial.
Dentro de este tipo de sermones destacamos tres principales, que son los más usados:
A) NARRATIVOS.- La mayor parte de los sermones expositivos suelen basarse sobre historias bíblicas o parábolas.
Lo primero que tiene que hacer un predicador para este tipo de sermón es leer el relato con suma atención, anotando los hechos que más le interesen o contengan alguna aplicación práctica.
Formule preguntas relacionadas con el hecho como por ejemplo: ¿porqué pronunció Jesús esta parábola?, probablemente hallará respuesta en el contexto. ¿Qué enseñanzas hay para los creyentes? Trate de aplicar el pasaje a su propio corazón y piense en las necesidades espirituales de su congregación a la luz del pasaje leído.
Anote las palabras principales de la narración y busque su significado espiritual. Por ejemplo si se trata de la parábola del sembrador, las palabras clave serán: sembrador, semilla, terreno, espinas, pedregales, aves, enemigo. Pregúntese y responda qué significado puede tener cada uno de ellas en el terreno espiritual.
Si se trata de una historia del Antiguo Testamento como, por ejemplo, la de Naamàn, las palabras clave serán lepra, profeta, criados, rey. Jordán, limpio, etc. Y, aplicando el sistema de preguntas tendremos:
¿Qué es lepra?
¿Qué representa la lepra?
¿Quién era el profeta?
¿A quién puede representar?
Y así cada uno de los personajes. Además puede preguntarse:
¿Qué aprendemos de la conducta del profeta?
¿Y de la del rey?
¿Y de los criados?
¿Y de la sirvienta?
Con la respuesta a todas estas preguntas tendremos bastante material acumulado para el sermón, pero estará desordenado.
Al explicar la historia puntualice los detalles sobre los cuales quiere basar aplicaciones espirituales, por ejemplo: Lo incurable de la lepra, pues después tendrá que decir que el pecado es una enfermedad incurable; el error de Naamàn acudiendo a una alta recomendación, pues luego tendrá que hablar de lo sencilla que es la salvación por la fe, etc. Pero resista la tentación de explicar la aplicación mientras cuenta la historia.
Antes de entrar en las aplicaciones del sermón, se procura referir la historia en un lenguaje vivo y dramático, sobre todo si hay en la congregación perdonas que nunca lo han oído.
B) ANALÌTICO.- El sistema mayormente empleado en los sermones expositivos, es el método simple que consiste en comentar versículo por versículo, pero puede resultar maravilloso si el predicador sabe ir de un texto al otro del modo debido, es decir no pasando bruscamente de un texto al siguiente, o de una frase a otra del mismo texto, sino conviene relacionarlos como por ejemplo diciendo: “El Señor nos declara en la frase anterior tal o cual cosa; ahora nos dice esto”, haciendo notar la relación, diferencia o avance de pensamiento que hay entre ambas frases.
C) SINTÈTICO.- Cuando el comentario abarca un capítulo fecundo, de las epístolas o de los salmos, por ejemplo, será conveniente para agruparlos bajo un tema omitir los textos que no se avienen al plan propuesto, haciendo una selección solamente de los que entran en el plan lógico del sermón.
Este método es aún más sugestivo que el explicar un versículo tras otro, y el público lo aprecia más, porque le permite recordar el mensaje muchísimo mejor.